Nosotros

Una familia construida sobre la fe y el amor.

Hogar Lazos de Amor y Esperanza es una organización cristiana sin fines de lucro dedicada a brindar un hogar seguro y amoroso a niños huérfanos y vulnerables, donde cada uno puede sanar, crecer y descubrir el propósito que Dios tiene para su vida.

Nuestra Historia

Hogar Lazos de Amor y Esperanza nació de toda una vida dedicada al servicio de los niños.

En 2009, mi familia respondió al llamado de Dios para ser misioneros. Mis padres, Jorge y Nelly, dejaron California y se mudaron a Morelia, Michoacán, donde dedicaron su vida a servir en un orfanato local. A lo largo de los años cuidaron a más de 300 niños y niñas, cada uno con una historia única de dificultad, resiliencia y esperanza. Junto con mi hermano menor, Obed, crecí rodeado de esos niños. Se volvieron más que amigos: se volvieron familia.

Después de graduarme de la preparatoria, regresé a los Estados Unidos y serví cuatro años en el Ejército. Al terminar mi servicio, sentí el llamado de volver a Morelia para continuar sirviendo junto a mis padres. Durante un tiempo, mi padre soñó con construir un hogar donde cada niño fuera profundamente amado, conocido y tuviera la oportunidad de florecer. Juntos, decidimos que era tiempo de hacer realidad ese sueño.

En marzo de 2023, el Hogar Lazos de Amor y Esperanza fue fundado oficialmente como organización sin fines de lucro. Comenzamos a buscar terreno, diseñar planos, recaudar apoyo y confiar en que Dios proveería en cada paso. La construcción inició el 3 de mayo de 2023 y, el 18 de diciembre de 2024, abrimos nuestras puertas para recibir a nuestros primeros ocho niños.

El nombre Lazos de Amor surgió en un momento que mi madre describe como Dios susurrándoselo a su oido. Creemos que el amor es el lazo más fuerte que una persona puede experimentar, y que cada niño merece conocer el amor incondicional, la pertenencia y la seguridad de una verdadera familia.

Hoy, nuestro hogar está lleno de 24 niños extraordinarios, con más por llegar pronto. Cada niño vive aquí de tiempo completo como parte de nuestra familia. Mis padres, mi hermano Obed, mi esposa Anel y yo vivimos en el mismo hogar junto a los niños, porque creemos que un hogar para huérfanos debe ser más que un lugar para vivir: debe ser un lugar al cual pertenecer.

Una historia que captura perfectamente nuestra misión es la de dos hermanos que llegaron con nosotros tras vivir en la calle. Su madre luchaba contra una adicción a las drogas, y los niños sufrieron hambre, frío, miedo e incertidumbre. En una sesión de terapia, la hermana mayor, de solo ocho años, compartió algo que nos ha quedado para siempre. Dijo que antes de llegar al Hogar siempre tenía frío, hambre y miedo; pero que desde su llegada nunca más había vuelto a sentirse fría, con hambre, ni asustada. Hoy, me llama “Papá”. Aunque nunca esperé escuchar esa palabra, me recuerda cada día que ser familia no es simplemente lo que hacemos: es lo que somos.

Nuestro hogar incluye hoy una zona de cuartos y apartamentos para los niños, niñas y el equipo de misioneros que viven con nosotros, una cocina y comedor, y un centro de visitantes casi terminado. Mientras seguimos creciendo, nos preparamos para iniciar la construcción de un tercer edificio que ampliará nuestra capacidad a aproximadamente 60 niños. Incluirá más dormitorios, una enfermería, un taller de mantenimiento, una sala de estudio y biblioteca, una sala de cine y una gran lavandería para servir mejor a cada niño que llama hogar a Lazos de Amor.

Lo que comenzó como el llamado de una familia se ha convertido en una misión compartida con personas de todo el mundo que creen que cada niño merece ser amado, protegido y tener la oportunidad de construir un mejor futuro. Estamos profundamente agradecidos con cada voluntario, misionero, amigo y aliado que ha caminado este viaje con nosotros. Gracias a su generosidad, más niños están encontrando no solo un lugar seguro donde vivir, sino una familia para siempre.

Niños bajo nuestro cuidadoUn momento de cariño entre personal y un niño

Nuestra Misión

Existimos para darle a cada niño una familia, amor, seguridad, educación, salud y un fundamento de fe; ayudándolos a construir un futuro lleno de esperanza y del conocimiento de que Dios los ama.

Nuestra Visión

Un mundo donde ningún niño crezca solo, donde cada niño huérfano y vulnerable sepa que es visto, amado y lleno de propósito.

Nuestros Valores

Fe, integridad, dignidad, compasión y buena administración guían cada decisión que tomamos.